Vicisitudes de la transición democrática en la era libertaria. Al mejor estilo Fernando H. Cardoso y Lula Da Silva en Brasil, una alianza que rápidamente sacó de la cancha a Jair Bolsonaro. Por Kevin Morawicki, desde la Redacción del Portal InfoRico: periodismo literario para comprender la realidad.
Una alianza de centro que incluya al progresismo y a esa derecha moderada que quedó a la izquierda del libertarismo. Con la conducción (por ejemplo) de Kicillof, Massot en la Vice-Presidencia, Rodríguez Larreta en la Ciudad y Massa en la Gobernación de Buenos Aires, con acuerdo de los mini-gobernadores. Al mejor estilo brasileño.
El acuerdo histórico de Fernando H. Cardoso y Lula Da Silva en Brasil. Una alianza que rápidamente sacó de la cancha a Bolsonaro. Una fuerza política desarrollista con tendencia hegemónica, es decir una reformulación de la interpelación peronista tradicional. “La alianza entre los expresidentes Fernando H. Cardoso y Lula da Silva es un controvertido aviso a los mercados sobre una apuesta al centro político, pero también una expresión de liderazgo en una región donde avanza la imprevisibilidad”. Lo anterior entre paréntesis lo dijo Marcelo Cantelmi en la Sección Mundo del Diario Clarín, en fecha 11/06/2021. Palabras que podrían reiterarse hoy, y su efecto en el significado de lo que pasa hoy en Argentina sería todavía mejor.
Última cosa. Tiene que haber tolerancia cívica. Si no, no va a funcionar. Volverá a pasar lo mismo, un desbande sin conducción y perdemos como en la guerra. Democracias en las que esté garantizada la continuidad. Como sea que haya que reinventarlas para que le otorguen al Parlamento Nacional el poder de una continuidad.

Los países que tengan esa fortaleza, tienen una ventaja competitiva admirable. Como China, Rusia, India, Oriente Medio. Antes EEUU, ya no. Las grandes trayectorias políticas de cada una de estas naciones está garantizada más allá de la conducción central. Eso es Seguridad Jurídica para los buenos negocios. Además de las buenas maneras que demanda El Mercado.
Lo demás es secundario cuando hay batallas nacionales a muerte, extremadamente polarizadas. No vas a ninguna parte si hay división interna. Siempre y cuando las identidades políticas tengan representación institucional. Todas. Democracia más que nunca, en la medida que el sistema político tenga la suficiente capilaridad en el tejido social. Que todas las instituciones del Tercer Sector sean parte activa de esa democracia, incluso incidiendo democráticamente en las decisiones ejecutivas que generen desarrollo. Un equipo de auditores. Lo que sea para fortalecer el sistema. Para salvarlo. Reconociendo que, así como está, no sirve. Pero que por fuera es (por ahora) muy peligroso.
Sin comunidad no se pueden solucionar los temas importantes, los desafíos de fondo. La educación, por ejemplo, no se resuelve escuchando y diciendo Shorts. Se tiene que estudiar el funcionamiento acabado de los sistemas educativos y, eventualmente, cambiarlos. No hacerlo a la bartola, apurado por el calendario electoral. Las políticas que importan de verdad se definen en su implementación. Si falla esa instancia, si los actores colectivos no participan de manera activa, nada va a mejorar verdaderamente. Un proceso colectivo que respete las diferencias y construya zonas de acuerdo común.
Lo demás es perfectible y es momento de hacerlo.-
Puerto Rico, Domingo 29 de marzo de 2026 – INFORICO Servicios de Comunicación

