El Sueño Húmedo de que pierda Kicillof.
La virulencia verbal kirchnerista iguala o supera a los libertarios cuando alguna descripción de la realidad no les gusta. Un modelo de país distinto, donde no sólo se beneficien los ricos, puede encarnarse también en otras personas. Lo que Máximo y su mamá, CFK, no deberían hacer es castigar a Axel por hacer lo que ellos hicieron con Duhalde. Sería muy evidente. Demasiado.// Por Kevin Morawicki y Gregorio San Epitafio: Especiales de Domingo para el Portal InfoRico: periodismo literario para comprender la realidad.
POR MOMENTOS, la furia kirchnerista desatada en las cloacas de las redes sociales es igual o peor que la libertaria. En el sentido de que los libertarios tienen más refinado el discurso del odio y la manipulación sistemática de las bajas pasiones populares. Ese es su método de propaganda de bajo costo y alta eficacia, y también su plan de gobierno: una campaña electoral constante, un enemigo por semana, pelea, furia y datos enrevesados para mantener la adhesión del núcleo duro de votantes.
En el campo nacional y popular el odio infundado huele a otra cosa. Adquiere otro significado.
Es tanta la virulencia K que parecen enceguecidos a la evidencia de lo real y a la historia reciente. Entonces Nestor le debía rendir pleitesía a Duhalde de por vida? Gracias a él llegó a ser Presidente y después le rompió el orto, hablando mal y pronto, al mejor estilo Javier Milei, el Presidente actual.

¿Entonces lo traicionó? O su obligación política individual y colectiva era ganarle en elecciones limpias en el propio territorio del mandamás: el Conurbano Bonaerense. La definitiva territorialización del proyecto político de Néstor y Cristina, a la postre también de Máximo y la JP Cámpora.
CFK acertó magistralmente al elegir a Kicillof como posible candidato a la Gobernación de Buenos Aires. Axel se subió al Renault Clio y lo inmortalizó.
Al ser electo y reelecto como Gobernador de la principal provincia argentina, quedó claro que el mérito era de ambos.
Si ahora CFK no lo elige a él como candidato a presidente (ella está proscrita y a su hijo no le da), ¿hay que reventarlo discursivamente al mejor estilo libertario?
Ya dijimos en notas anteriores y no repetiremos ahora, acerca del papel central de los tribunales de la Capital Federal en la política argentina. Nunca hay justicia cuando sólo se condenan a una única facción y encima de mal modo. (Negar lo bueno y lo malo de Néstor sería de otarios.).
Y de cómo CFK no sólo no perdería sino que ganaría muchísimo si Axel llegara a la Presidencia. Podría remediar el bochorno de su pelea infantil con Alberto Fernández, una jugada magistral de táctica electoral (de ella) y un fracaso político (también de ella). Las dos cosas. Eso no pueden aceptarlo ni Máximo ni La JP Cámpora: intervinieron la gobernación de Kicillof después de la derrota electoral del año 21 (la escalada triunfal de Milei) poniendo a Insaurralde como Jefe de Gabinete en reemplazo de la persona de máxima confianza de Axel.
Se la comió doblada pero sobrevivió. Y cuando uno sobrevive al oprobio aprende que la única manera de seguir es transformando el oprobio en otra cosa, en algo mejor. De lo contrario: ¿para qué seguir? Para volver a ponertela contra la pared. Imposible.
Si el planteo en secreto es: prefiero que ganen los libertarios y comandar la oposición a ganar el Gobierno Federal y perder el liderazgo, se entiende. No coincidimos ni un tantito así, pero por lo menos se entiende.
Lo que no se entiende es la virulencia discursiva de los kirchneristas que confunden el antagonista, el rival, el enemigo político.
Lavate la boca antes de hablar de Cristina, insultos vacíos y baratijas de ideas calcadas del libertarismo pero trastocando el contenido ideológico. Rellenadas con otro mensaje pero copiando el método.
Decía Paulo Freire: si la lucha por los oprimidos es que éstos reemplacen a los opresores y que los opresores de hoy sean lo oprimidos de mañana, me quedo en mi casa. El disciplinamiento ideológico y el supremacismo moral no es de izquierda ni de derecha. Es una concepción denigrante del diferente y un método instrumental de imposición, cueste lo que cueste (Ver nota específica sobre el Disciplinamiento, Cf. 2024).
Es cierto que no se puede irrespetar a nadie. Eso no sirve. Creer o reventar: toda maldición termina mal.
Nota completa en el Portal InfoRico: periodismo literario para comprender la realidad.
